sábado, 16 de noviembre de 2013

El corazón y sus infiernos. Fragmento 2. Por Anayeli Castañeda.

Melany:
-¿Hola?-Pregunté con voz temblorosa y con mi corazón retumbando en mi pecho enloquecido.
-Mely, por favor... no cuelgues, tienes que escucharme.
Me mordí el labio inferior conteniendo una lágrima que amenazaba con salir.
-Héctor... yo...
-Mely, sabes que lo que viste no es lo que parece.
Puse los ojos en blanco.
-¿Ahora dices que mis ojos mienten? No, Héctor, no. Estoy harta de tus mentiras tontas. Te vi con ella, se estaban besando. ¿Pretendes hacerme creer que son imaginaciones mías? Esta vez, lamentó decirte que no te creeré más. No seré más una estúpida.
-Ella me sedujo... pero...
-Pero nada, ¿Acaso caes con la primera chica que se atraviese? No me vuelvas a buscar -Le advertí mientras colgaba temblando y aventaba el celular, el cuál chocó contra el piso y se desarmó. Frustrada me acosté en mi cama abrazando mi almohada como una niña pequeña que se aferra a su oso de peluche para decirse a sí misma que no hay nada debajo de su cama,que no hay monstruos ni fantasmas.
Las lágrimas fluían sin césar y nada podía hacer ya para detenerlas. Sin poder evitarlo busqué a tientas las tijeras que se encontraban en mi buro... despacio las acerqué a mi abdomen y deprimida las fui clavando en mi piel mientras la sangre empezaba a salir. Eso en parte me ayudó a concentrarme más en el dolor físico que en el emocional...
¿Así tenía que sufrir siempre que me enamoraba? ¿Siempre tenían que traicionarme y cambiarme por alguien más? ¿No era mujer suficiente para un hombre? ¿Eso era el amor? ¡Pues no me gustaba! Era una sensación suicida que a largo plazo me llevaría a alguna desgracia, prefería mil veces nunca haberme enamorado, estar bien sola sabiendo que no dependía de nadie más para ser feliz... Y con las lágrimas en los ojos y mis manos y sábanas llenas de sangre me quedé dormida.

Elena:
Miré de nuevo el reloj digital colocado arriba de mi escritorio: 20:00 hrs.
¡Qué lento pasaba el tiempo! Me hubiera gustado mil veces poder dormir para que la noche se hiciera corta pero los nervios que tenía me lo impedían.
Yo me encontraba sentada en la cama leyendo un libro de fantasía. Y así era como vivía yo siempre: imaginando cosas que tal vez nunca pasarían, pero... ¿Qué mas daba? A veces era mejor soñar que esperar a que suceda algo que te haga cambiar tu modo de ver la vida.
De repente, mi celular empezó a vibrar.
Extrañada lo saqué de debajo de la almohada y leí el pequeño mensaje de texto que había llegado: "Mañana empieza una nueva vida, ¡A cometer locuras!". Sonreí, me lo había enviado mi mejor amiga Diana que también esperaba ansiosa esa nueva etapa que se cernía ante nosotras...: La universidad. Miles de cosas podían pasar en tan sólo un semestre... o al menos eso había estado leyendo en los libros románticos.
Le contesté el mensaje y al intentar leer por quinta vez la misma página dejé el libro a un lado, me metí en las cobijas y cerré los ojos tratando de no pensar tanto y caer rendida.
Permanecí mas de una hora despierta y al final sin darme cuenta me quedé dormida.

Annie Cas
PD. Cada fin de semana subiré un fragmento... ¡No se los pierdan!



 

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